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             MEDICAMENTOS EN LA ENFERMEDAD INFLAMATORIA INTESTINAL

  P. Nos Mateu

                        
     


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Medicamentos en la Enfermedad Inflamatoria Intestinal

En la enfermedad de Crohn y en la colitis ulcerosa se utilizan diversos medicamentos. Según la forma de entrada de éstos en el organismo, pode-mos hablar de administración intravenosa (directamente en vena), de vía intramuscular (en forma de inyección, habitualmente en la nalga) y de vía oral, es decir, por la boca en forma de gránulos, comprimidos, cápsu-las, etc. También existen medicamentos que se administran por el ano, por vía transrectal, como son los enemas, los supositorios o las espumas. Algunos de estos medicamentos intentan mejorar los síntomas o molestias que los enfermos padecen (diarrea, dolor abdominal). Otros tratan de controlar la inflamación que aparece en el tubo digestivo y se pueden utilizar en los perio-dos de brote de la enfermedad o como tratamiento de mantenimiento, es decir, para impedir que estos brotes aparezcan. Es importante entender que ni la enfermedad de Crohn ni la colitis ulcerosa se curan con medicamentos, y que éstos únicamente tratan de controlar la situación en determinados momentos.

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Fármacos para los síntomas

Estos medicamentos se utilizan para mejorar algunas de las manifestacionesde la enfermedad; por ejemplo, los analgésicos para el dolor abdominal, los astringentes para la diarrea, etc. No son fármacos para actuar concretamen-te contra la inflamación del intestino, y se utilizan en muchas otras situacio-nes aparte de en estas enfermedades, también para controlar los síntomas. El paciente debe tomarlos bajo prescripción médica.

Fármacos específicos para la enfermedad
- Aminosalicilatos
- Corticoides
- Inmunosupresores
- Antibióticos
- Productos biotecnológicos

Aunque, seguramente, su médico ya le habrá informado, el paciente puede comprobar qué fármaco está tomando mirando su composición en la caja del medicamento recetado, puesto que a lo largo de las siguientes frases no se detallarán los nombres comerciales.

Aminosalicilatos

Los aminosalicilatos, o salicilatos, son unos de los fármacos más utilizados en la enfermedad inflamatoria intestinal. Son medicamentos derivados de la aspirina (aunque no deben ser sustituidos por ella), y desde hace años se uti-lizan en los brotes leves o el tratamiento de mantenimiento tanto de la colitis ulcerosa como, en ocasiones, de la enfermedad de Crohn. Son antiinflama-torios, es decir, disminuyen la inflamación intestinal. Estos fármacos pueden ser administrados por la boca en forma de gránulos, comprimidos o cápsu-las. Es frecuente que las dosis utilizadas lleven a que usted tenga que tomar el medicamento varias veces al día. Si se utilizan como tratamiento de man-tenimiento, es habitual que ello sea durante periodos prolongados. Entre estos fármacos están las distintas formulaciones galénicas de la mesa-lazina (también llamada 5-aminosalicilato o 5-ASA), la sulfasalazina y la olsa-lazina. En general son bien tolerados, siendo poco frecuentes, aunque posi-bles, sus efectos secundarios. La sulfasalazina puede producir intolerancia (molestias digestivas u otras) en un 15-20 % de los pacientes que la toman, y la olsalazina puede producir ocasionalmente diarrea. Son fármacos seguros en el embarazo. Los compuestos de mesalazina también pueden administrarse introducién-dolos en el recto por el ano y actuando "por contacto", desinflamando la mucosa intestinal. Por ello, se comercializan en forma de enemas (líquidos), supositorios y espuma, usándose de una u otra forma dependiendo de la extensión de la enfermedad y de la tolerancia. En general se utilizan cuando la inflamación afecta a la parte final del colon, que es donde puede llegar el medicamento administrado por el ano. También pueden utilizarse, aunque la extensión de las lesiones sea mayor (por ejemplo, todo el colon), para mejo-rar los síntomas que dependen de la inflamación del recto. Puede que se combinen con un tratamiento administrado por boca. Está descrita la eficacia de estos preparados no sólo en los periodos de enfermedad activa, sino también para prevenirlos, por lo que no es infre-cente su uso durante periodos prolongados de tiempo.

Corticoides

Son medicamentos que se utilizan sobre todo en las fases de reactivación o empeoramiento de la enfermedad. Se pueden utilizar por vía intravenosa en los brotes importantes o graves, cuando el paciente está hospitalizado. También pueden utilizarse por boca en forma de comprimidos. Los corticoi-des orales más utilizados son la prednisona y la prednisolona. Estos medica-mentos son eficaces en casi dos tercios de los pacientes en los que se utili-zan, y siguen siendo fundamentales para el tratamiento de la enfermedad. Algunos pacientes no responden al tratamiento con corticoides, es decir, no mejoran pese a su administración a dosis adecuadas. Esta situación se cono-ce como resistencia a los corticoides y cuando acontece, se debe pasar al siguiente escalón terapéutico que, según la situación del paciente y la enfer-medad, puede ser la cirugía o el uso de otros fármacos (inmunosupresores, anti-TNF).

Otros pacientes se restablecen de su enfermedad con el uso de los corticoi-des; pero, cuando se intenta su retirada, vuelven a tener síntomas. Esta situa-ción de conoce como corticodependencia o dependencia de los corticoides, y también conlleva el planteamiento de otras actitudes de tratamiento.

Los corticoides pueden tener efectos secundarios que debe conocer el paciente. En algunos casos son poco importantes y fundamentalmente estéticos (acné, vello, estrías, cara de luna llena, euforia excesiva, insom-nio, etc.); pero, en ocasiones, pueden ser importantes (depresión, catara-tas, pérdida de calcio en los huesos), por lo que se debe evitar su uso durante periodos prolongados. Es frecuente que se utilicen durante unas semanas en los brotes, pero debe intentarse su reducción progresiva y su retirada tras la mejoría. Para evitar los efectos nocivos sobre el hueso, deben administrarse junto con calcio y vitamina D. Los corticoides por sí solos no son perjudiciales para el estómago; por ello, habitualmente no suele precisarse protección cuando se utilizan. Son medicamentos seguros durante el embarazo.

Existe un tipo de corticoide que puede tener menos efecto nocivo sobre el hueso: es la budesonida, aunque su indicación es la enfermedad de Crohn con una localización concreta (íleon y colon ascendente). Es un medicamen-to que actúa donde se libera. Este mismo corticoide puede utilizarse en forma de enemas en determinadas situaciones de colitis ulcerosa.

Inmunomoduladores

Se sabe que las respuestas inmunológicas o inmunes (defensas) del organis-mo están alteradas en estas enfermedades. Los inmunomoduladores son medicamentos que actúan sobre ellas, en ocasiones disminuyendo esta res-puesta inmune que se supone anómala. Por ello, los fármacos que se comen-tan en este apartado se llaman también, a veces, inmunosupresores. Se reservan para determinadas situaciones de la enfermedad, sobre todo cuan-do no responde a los medicamentos anteriores y, especialmente, en situa-ciones de dependencia o resistencia a los corticoides. Son especialmente deseables en las enfermedades de manejo problemático; por ejemplo, cuan-do las lesiones en el tracto digestivo son extensas, cuando hay fístulas, cuan-do se ha precisado ya una intervención previamente y la enfermedad reapa-rece, cuando hay manifestaciones en otras partes del cuerpo, etc.

Dentro de ellos están la azatioprina y la mercaptopurina. Estos medicamentos suelen ser eficaces en más de la mitad de los pacientes para mantener la enfer-medad inactiva. Los pacientes que los toman precisan análisis de sangre duran-te el tratamiento, para controlar los efectos secundarios; el más típico es la posi-ble disminución de los glóbulos blancos. La dosis debe ajustarse al peso y a los análisis; algunos pacientes precisan un solo comprimido, y otros cuatro o más. En general son fármacos seguros con un control adecuado, y cuando se pres-criben es porque sus ventajas superan los inconvenientes. Parecen seguros durante el embarazo y, en general, no deben retirarse durante el mismo.

Otro inmunosupresor utilizado en condiciones especiales de la enfermedad de Crohn es el metotrexato, que suele administrarse inyectado de forma intramuscular o subcutánea. No se debe utilizar durante el embarazo. Como efecto secundario, cabe la posibilidad, aunque infrecuente, de que sea tóxi-co para el pulmón o el hígado, por lo que deben realizarse controles con aná-lisis. El micofenolato y el tacrolimus son otros inmunosupresores de uso más reciente y de segunda línea. Pueden utilizarse si fracasan o producen efectos tóxicos los anteriormente citados.

La ciclosporina es un fármaco utilizado en el rechazo del trasplante de órganos, y ha demostrado su utilidad en los brotes de colitis ulcerosa que no responden a corticoides intravenosos a dosis adecuadas (resistencia). También ha sido usada en las fístulas de la enfermedad de Crohn, aunque en esta indicación no está del todo establecida su eficacia exacta. Es un fármaco que habitualmente se maneja en el hospital y que requiere unos controles especiales para ajustar sus dosis. Deben vigilarse la tensión de la sangre y la función del riñón duran-te su administración, por lo que al paciente se le realizarán controles periódi-cos. Tampoco parece recomendable durante el embarazo.

El anti-TNF o infliximab es un producto denominado biotecnológico que se admi-nistra en perfusión intravenosa, es decir, por medio de un gotero, que lo introduce diluido en la vena durante 2 ó 3 horas. Está indicado en situaciones clínicas con-cretas —como la enfermedad con fístulas, habitualmente en la zona de alrededor del ano— que no han respondido a otros medicamentos. En esta situación se administran tres dosis en las semanas 0, 2 y 6, y con ello se ha estudiado que se consigue el cierre de las fístulas en el 50 % de los casos, aunque la duración de esta respuesta es relativamente corta. La otra situación en la que el fármaco es efi-caz es en la enfermedad grave que no responde a corticoides, donde se adminis-tra una dosis única. De momento, el fármaco está contraindicado en el embarazo. Es necesario que la indicación sea correcta, pues es un fármaco capaz de producir efectos adversos que, aunque poco frecuentes, pueden ser graves, como la posibilidad de desarrollar tuberculosis u otras infecciones. Este hecho hace que antes de su administración se deba descartar tal eventuali-dad con la realización de una prueba cutánea denominada "de tuberculina".

Antibióticos

Los antibióticos se utilizan ante determinadas complicaciones de la enfermedad de Crohn, como la presencia de fístulas, especialmente en la región anal o vagi-nal. Dentro de los más utilizados se encuentra el metronidazol, que es eficaz en el tratamiento de las lesiones anales pero con frecuentes recaídas al retirarlo. También puede indicarse el ciprofloxacino solo o, en ocasiones, asociado al anterior. Aunque es un medicamento en general seguro, el metronidazol puede producir molestias epigástricas y, en los tratamientos prolongados, sensaciones de hormigueo en los pies, así como posibles infecciones por hongos en la boca.

En algunos casos, especialmente en niños y adolescentes que sufran un ata-que moderado de enfermedad de Crohn, debe ensayarse la administración de nutrición enteral que, además de mejorar su estado nutricional e incrementar el ritmo de crecimiento, puede evitar la administración de corticosteroides.

Es importante destacar que los comentarios sobre tratamientos de este resu-men son generales, y que, en todo caso, el médico habitual de cada pacien-te, que es quien conoce cada situación concreta, decidirá el fármaco o fár-macos cuya administración será más oportuna en cada momento. Recuerde que la automedicación puede perjudicarle más que ayudarle.


COMITÉ EDITORIAL
Ángel Crespo (ACCU)
Jocelyne Favorin (ACCU)
Miguel Ángel Gassull (GETECCU)
Antoni Obrador (GETECCU)
León Pecasse (ACCU)

Medicamentos en la Enfermedad Inflamatoria Intestinal
AUTORA: Pilar Nos Mateu

Médico Adjunto
Hospital La Fe, Valencia.

Dep. legal: M-2369-2002

Adalia Farma
Avda, Islas Filipinas. 1 bis. 7º
28003 Madrid


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